Estrés y Ansiedad: Técnicas para combatirlos en épocas de exámenes.

16-07-2019

Estrés y Ansiedad: Técnicas para combatirlos en épocas de exámenes.

El 35% de los universitarios no sabe gestionar el estrés. Respetar las horas de sueño y practicar ejercicios de relajación ayuda.

La ansiedad es un estado en el que aparecen sentimientos de aprensión, incertidumbre y tensión por anticipar una amenaza real o imaginaria, según la definición de la estadounidense Diane Papalia, psicóloga y experta en desarrollo cognitivo de la Universidad de Virginia Occidental. La ansiedad continuada puede impedir al estudiante alcanzar los objetivos que se propone. Estudiar, ir al examen y aprobar se convierten en obstáculos insalvables.

Hay muchos pensamientos que la desencadenan. El miedo a quedarse en blanco, el temor a decepcionar a los padres o el simple pensamiento de que todos los estudiantes del aula saben más que uno mismo. La ansiedad aparece sin avisar, puede generar calambres, dolor de estómago o sudores fríos y bloquear la mente. En el caso de los universitarios, se dispara en época de exámenes.


¿Cómo se puede identificar?

Hay síntomas que son fácilmente observables: nerviosismo intenso desde el punto de vista fisiológico (palpitaciones, tensión muscular o incremento de la sudoración); aceleración del pensamiento; anticipación de futuros fracasos; bloqueo (que en ocasiones puede provocar que el estudiante no quiera acudir al aula); problemas para conciliar el sueño; trastornos estomacales o mayor irritabilidad.

Para tratar de prevenir y hacer frente a esta dolencia, hay una serie de técnicas que pueden ser de utilidad, aunque los expertos recomiendan consultar a un especialista para obtener un diagnóstico y un plan de acción.

No alterar el ritmo de sueño: dormir poco y mal desestabiliza el estado físico y mental. Es fundamental no modificar las horas de acostarse y levantarse, seguir el horario habitual de sueño de entre siete y ocho horas al día y no echarse siestas de más de media hora. Quedarse parte de la noche tratando de asimilar todos los contenidos que han quedado pendientes no es una buena opción, señala el profesor Joaquín Álvarez. “El cansancio aumenta las posibilidades de sufrir ansiedad y bloqueo mental”.

•Planificar el ocio: muchas horas de estudio no equivalen a mejores resultados. “Si no aprendemos a descansar y a relajarnos, somos presa fácil de la ansiedad”, señala Lucía Olivera. Para sentirse bien y rendir al máximo es necesario intercalar el trabajo con actividades de ocio que permitan desconectar y descargar tensiones. “Respetar nuestras necesidades y equilibrio es clave, planificar nuestro tiempo de ocio nos ayudará a aprovechar mejor las horas de estudio sabiendo de antemano que tenemos una recompensa”, añade la directora del gabinete de orientación educativa de la Universidad Francisco de Vitoria.

•Controlar los pensamientos: “No son los acontecimientos los que generan ansiedad, sino la interpretación que se hace de ellos”, apunta Lucía Olivera. Pensamientos negativos como “nunca aprobaré esta asignatura”, “esta carrera es demasiado difícil para mí”, “no valgo para la ingeniería” o “soy un desastre”, entre otros, son los que generan lecturas erróneas de la realidad, que empeoren los síntomas físicos y hacen que el estudiante se paralice. “Es muy importante aprender a identificar esos pensamientos (que todos tenemos en mayor o menor medida) y a desmontarlos con una respuesta positiva”, remarca la experta. “El estudiante debe decirse a sí mismo ‘yo ya he pasado por situaciones parecidas antes y he salido victorioso. Me he preparado lo suficiente y lo voy a hacer bien”, indica el profesor de la Universidad de Salamanca Joaquín Álvarez.

•Practicar ejercicios de relajación: abordar la ansiedad con técnicas de relajación es aconsejable tanto durante el tiempo de estudio como en el momento previo a la realización del examen. “El estudiante debe ser consciente de lo que le pasa. Concentrar la atención en la respiración y hacerla progresivamente más profunda y lenta ayuda a desconectar, calmarse e iniciar el estudio en condiciones óptimas”, recalca Álvarez. Al comenzar una prueba, el nerviosismo puede provocar que el estudiante sienta que se ha quedado en blanco, que no le surgen las ideas, pero es una sensación momentánea. “A medida que analice el examen, irá organizando todos los conocimientos acumulados y estructurando las respuestas. Para ello hace falta pararse y respirar profundamente. Hacer un esquema del contenido que se va a desarrollar también ayuda”, concluye Álvarez.

«El alumno no debe preocuparse porque algunos compañeros finalicen antes que él. Los buenos estudiantes casi siempre consumen todo el tiempo que se les da para el examen, por lo que hay que ser pacientes», ha señalado la psicóloga. También ha indicado que los padres deben ayudar a sus hijos a estudiar con éxito, siguiendo unas pautas de descanso, alimentación racional o ejercicio físico.

La psicóloga Javaloyes ha afirmado que «los trastornos de ansiedad, junto con los del comportamiento, se han convertido en uno de los motivos más frecuentes de consulta en la práctica diaria y afectan en torno al 25 % de los niños y adolescentes». La función principal de la ansiedad es contribuir a nuestra supervivencia; sin embargo, en las situaciones en que se disparan sus niveles deja de ser positiva y pasa a bloquearnos debido a las relaciones interpersonales, el miedo, las enfermedades o las circunstancias en que nos sentimos evaluados, como les sucede a los jóvenes que se enfrentan a los exámenes.

Fuente: El País.

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